08:43
08
abr

Sociedad

Así se tomaron Walpasiksa

Mauricio Miranda - UPI/UCA

La estrategia utilizada por el narcotráfico para instalarse en la pequeña aldea de pescadores que en diciembre del año pasado se convirtió en el símbolo de la penetración narco en la Costa Caribe, fue relativamente simple: llevarle a los aldeanos algo del progreso que durante más de 200 años los gobiernos centralistas no les han sabido brindar. La promesa de un futuro mejor: la carnada perfecta para unas comunidades abandonadas a la buena de Dios

2 Comentarios | Valoración
 3.8 (6 votos) - Votar
Sin InterésPoco InteresanteDe interésMuy interesanteImprescindible
Compartir:
  • Google Bookmarks
  • Menéame
  • Fresqui
  • Del.icio.us
  • Facebook
  • MySpace


Los primeros reportes de Inteligencia de la Policía Nacional señalaron a Fernando Meléndez Paudd, miembro del temible Cartel de Cali, como el autor intelectual de la operación que marcó un hito en la historia de la narcoactividad en Nicaragua.

Este colombiano calvo, ñato, moreno quemado y de barba montaraz, que oculta su astucia para el crimen internacional detrás de su mirada serena de monje tibetano, había fijado su domicilio en la casa número 35 del cómodo y apartado residencial Campo Bello, ubicado en el kilómetro 12.9 de la carretera hacia Masaya.

A pocas casas de distancia, en la número 29, también vivía el otro sujeto clave de este caso: su propio hijo, el “empresario” de 44 años Amaury Paudd; un colombiano con cédula nicaragüense identificado también en los registros de investigación como José Alberto Ruiz Cano o Alberto José Ruiz Cano, alias “AC”, quien desde diciembre pasado se encuentra prófugo de la justicia.

De acuerdo al Jefe de Investigación de Droga de la Policía Nacional, comisionado mayor Esteban Guido, esta pareja (y particularmente “AC”, siguiendo las orientaciones de su padre) montó en un lapso de dos años una sofisticada estructura para el transporte de drogas por la Costa Caribe nicaragüense.

Gracias a la misma, no sólo llegaron a garantizarse las condiciones para enviar libremente importantes volúmenes de narcóticos de sur a norte a lo largo del litoral, sino que también levantaron su propia “empresa”, encargada de brindar servicios de resguardo, abastecimiento de combustible y transporte a otros narcotraficantes que operaban en lugar.

Guido explicó que “AC” y compañía (narcos hondureños, colombianos, guatemaltecos, peruanos, mexicanos) llegaron como forasteros dispuestos a desarrollar vías de comunicación en la difícil y alejada Walpasiksa, aldea ubicada a 60 kilómetros al sur de Bilwi, Puerto Cabezas.

El modelo para ejecutar estos trabajos sería similar al implementado por los operarios de las empresas internacionales que mantienen el sistema de fibra óptica de Internet en la costa Caribe de los países de la región: Colombia, Panamá, Nicaragua, Honduras, quienes acostumbraban hacer visitas periódicas en las comunidades del litoral nicaragüense.

“Ustedes saben que las tuberías, o el cableado de la fibra óptica internacional de Internet, pasa por el Caribe. Corn Island, Bluefields y Puerto Cabezas eran lugares donde los trabajadores de esta empresa de Internet se reagrupaban y veían el avance del proyecto. Entonces, bajo ese mismo diseño se montó el narcotráfico con “programas de mejoramiento de vida”, explicó el comisionado mayor.

Según Guido, los narcos le explicaron a los comunitarios "que no necesitaban salir al mar para comunicarse entre comunidades, que en las zonas pantanosas bastaba crear canales de comunicación, de manera que se pudiera ir, por ejemplo, de Walpasiksa a Wountha sin salir por el mar".

Fue así como empezaron a contratar a los comunitarios para desarrollar el “mejoramiento de las vías de comunicación” en el Caribe. Y los aldeanos de Walpasiksa no dudaron en tenderle la mano a los forasteros que prometían el desarrollo que después de casi 200 años y 40 gobiernos diferentes no habían logrado alcanzar.

Las "mejoras para el progreso" le cambiaron el espíritu al caserío de tablas, sobreviviente de milagro del último gran huracán, y donde casi todas las generaciones de niños, madres y abuelos provienen de la misma casta de nativos adiestrados en el arte de la pesca a punta de pulmón.

Con el mismo ímpetu de marineros soñadores con que eran capaces de convertir los árboles en cayucos y los atardeceres tristes en canciones de mar, se dedicaron a cavar zanjas con las medidas exactas que los forasteros les habían dicho, en la dirección que les habían dicho, y con el ritmo que les habían dicho.

Luego las rellenaron con palmas de coco hasta conformar los nuevos caminos artificiales, que hacían más fácil el tránsito a pie en los atolladeros pantanosos y aún entre las aguas de los ríos.

“Efectivamente se construyeron dos o tres canales. Si vos vas al Río Kua-Kua, a Prinzapolka, ellos construyeron un canal. Y todos sabían que allí había un proyecto de construcción de canales para el mejoramiento de las vías de comunicación”, relata el jefe policial.

“Pero de pronto se suspende el proyecto y viene un sustituto. Ya no siguen haciendo canales de comunicación, sino que empiezan a darles trabajo pero para que los cuiden a los patrones, para que les barrieran el patio, para que les limpiaran la casa cuando llegaran”, explica.

La Unidad de Producción Informativa de la UCA conoció a través del organismo no gubernamental “Horizonte 3000”, que desarrolla actividades de prevención en algunos barrios en Puerto Cabezas, los salarios semanales que recibían los aldeanos por su nuevo trabajo.

“Un muchacho me decía que si el chavalo era joven y sin compromiso, le daban 20 dólares. A las madres solteras les daban 100. Si en la casa vivían muchas familias, les daban hasta 400 dólares. Y donde los narcotraficantes llegaban en la noche, y dejaban su droga amontonada en un lugar, a los celadores les pagaban cada noche 100 dólares por cuidar”, revela Gabriel Mercado, uno de los cinco promotores del organismo.

Y así, con el tiempo, las voluntades se fueron comprando, pues ya todo sólo era cuestión de calcular la necesidad en el rostro de los aldeanos.

Sin agua potable (según el más reciente Informe de Desarrollo Humano de la Costa Caribe sólo el 10.06 por ciento de la población tiene acceso en la zona de Prinzapolka, zona donde está Walpasiksa) y sin energía eléctrica, el amargo y largo trago del abandono estatal bien se podía soportar con algunos fajos de billetes frescos.

“En algún momento, hasta llegamos a comprender a los comunitarios”, admite el comisionado mayor Esteban Guido.

La manera con que “AC” llegó a Walpasiksa -como el gitano Melquíades a Macondo, aquel personaje mítico creado por Gabriel García Márquez que anunciaba los nuevos inventos del mundo reciente- es el vivo ejemplo de cómo el narcotráfico realiza estudios sobre las necesidades básicas de pueblos enteros sumidos en la extrema pobreza y víctimas del olvido político.

“El narcotráfico tiene sus fuentes de información. Sabe qué comunidades están en el abandono. Conoce el grave problema de la pesca artesanal en Nicaragua. Conoce las limitaciones del Estado nicaragüense para ejercer soberanía sobre su territorio”, explica Félix Maradiaga, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana (UAM), y ex asesor del Ministerio de Defensa durante el gobierno del presidente Enrique Bolaños.

De acuerdo a las investigaciones policiales y a la acusación contra los Paudd y compañía, los habitantes de las comunidades de Haulover, Wountha, Kukalaya, la Laguna de Kukalaya, y otras localidades, asumieron funciones más activas para las operaciones de esta narco organización.

Una de las personas escogidas por “AC” para realizar esta tarea de conformación de estructuras, era Carmelo García, el Juez Comunal de Walpasiksa, quien aprovechándose de la problemática de varias de las comunidades, constituyó grupos de personas denominándolos “Grupo Estrella”, “Grupo Especial” y “Grupo Adicional”, quienes realizaban la labor en tres niveles: Cuido (escoltas), Labor (caleteo y otros), y Trabajo (transportar droga)”.

“El acusado Alberto José Cano, realizaba pagos de tres mil a ocho mil córdobas por actividad, dependiendo del nivel alcanzado dentro de la organización, a las familias de Walpasiksa, por estar constituido en el lugar, y además brindarles seguridad y apoyo logístico, manejando el acusado Alberto José Cano aproximadamente de tres a cinco millones de dólares”, se lee en el expediente judicial 179-517-09-PN, en un escrito del Ministerio Público.

Jóvenes que apenas podían escribir su nombre se presentaban personalmente desde cualquier comunidad ante “AC”, en Walpasiksa, a pedirle trabajo y formar parte de la organización, comenta el comisionado mayor Esteban Guido.

“El trabajo de seguridad era que nadie los llegara a molestar cuando el patrón estaba dormido. Lavarle las sábanas, que eran de seda. El mosquitero, cambiárselo cada cierto tiempo. En la noche, estar con la pistola para que no se acercara ningún intruso. Ese era el trabajo de seguridad”, señala el jefe policial.

En un nivel más estrecho del círculo de confianza, estaban los que se encargaban del “caleteo”. “Cuando AC se venía para Managua, o se iba para (la isla de) San Andrés, desarticulaba todo. Cuando llegaba, ya los contrataba como trabajadores. Esto ya era ir a construir caletas, que fue el entrenamiento que les dieron cuando construyeron los canales”, detalla.

Y en el círculo más pequeño, el “personal” (cuido), que “era selecto, era gente que respondía a la organización. Generalmente eran colombianos, hondureños, peruanos, guatemaltecos, mexicanos. Nosotros llegamos a determinar que de la comunidad cinco eran del nivel de personal. Pero la pregunta es: ¿Eso es delito? Le estaban trabajando a un narcotraficante. Pero a su real saber, sólo estaban desempeñando un trabajo”, señala.

De los 39 implicados en la acusación por el caso Walpasiksa -que estremeció con titulares en diciembre pasado tras el enfrentamiento armado donde perdieron la vida un teniente, un sargento del ejército y un comunitario- 18 son originarios de esta aldea. Algunos de ellos pangueros, obreros de la construcción, comerciantes, un miembro del Consejo de Ancianos (Catalino Meza) y el juez comunal (Carmelo García, prófugo).

Otros 13 implicados son originarios de las comunidades aledañas: Haulover, Lamlaya, Laguna de Perlas, Palpa… De todos ellos, sólo tres quedaron detenidos.

Entre los prófugos está “AC”, quien tal vez reaparezca un día anunciando algún nuevo invento del mundo reciente para ganarse de nuevo la confianza de los aldeanos pescadores.

  • Lo que pasó en Walpasiksa

El sábado 5 de diciembre de 2009, a eso de las 6.30 de minutos de la tarde, justo al anochecer, la avioneta colores celeste, blanco y azul, con inscripciones Firing Order 45236 y 888951, procedente de la isla de San Andrés, sobrevolaba la zona con aproximadamente 800 kilos de cocaína a bordo, cuando repentinamente se precipitó al norte de Walpasiksa.

Diecinueve miembros de la organización, encabezados por Persibal John Centeno llegaron hasta el lugar, rescataron a los pilotos de nacionalidad colombiana, recogieron la droga y procedieron a quemar la avioneta para eliminar las pruebas.

El 8 de diciembre, tres días después, cerca de las cuatro y media de la tarde, dos patrullas combinadas de la fuerza naval y de la Policía navegaban a unos 15 metros de la orilla de la comunidad de Walpasiksa, advertidos por la caída de la aeronave.

Entre los efectivos iban el subcomisionado Rodolfo Alberto Contreras Brenes, Jefe del Departamento de Investigaciones de Droga de la Policía de Puerto Cabezas; Félix Dinkin Santos, suboficial mayor, también de la Policía; el teniente del ejército Joel Baltodano González, de 25 años; y Roberto Carlos Somarriba Rojas, de 28 años, teniente tercero igualmente militar.

Los soldados Wilmer Mejía Morales, Bismarck Torres Cerna y Luis Alberto Toledo Valdivia, completaban la patrulla. Pero desde las casitas de tambo y ocultos desde los árboles ya los estaban esperando.

El saldo de sangre que dejó la emboscada, se cobró la vida del teniente Joel Baltodano, y del sargento tercero Roberto Somarriba. La tercera víctima del rafagueo, que duró 15 minutos, fue Leonel Paiwas Cristóbal, de 26 años, ayudante de albañil, según su viuda Marina Flores, quien sofocada por las lágrimas exigió después la salida de las fuerzas armadas del lugar.

Al día siguiente del asalto, la organización de “AC” se dedicó a intentar recuperar la cocaína de la avioneta siniestrada.

A las ocho y media de la mañana del 9 de diciembre, información oficial revela que Mirna Conrado Winsin, ama de casa de 37 años, viajaba en cayuco por del Río Walpasiksa con 12 mil 920 córdobas, producto de la venta a “AC” de 4 kilos recuperados. El dinero retenido a la aldeana tenía rastros de cocaína.

A Marck Moody Gómez se le incautó también 1 mil 120 dólares por la venta del polvo blanco recuperado. El dinero ilícito fue encontrado hasta en el interior de la iglesia de la comunidad, donde las autoridades hallaron 1 mil 560 dólares y 940 córdobas con residuos de cocaína.

A Gabriel Blendis Gamboa se le ocupó un paquete de cocaína oculto en su panga, con 1.128 gramos de peso proveniente del avión.

El rastreo en la zona llegó hasta la finca “Bambana”, localizada sobre la rivera del Río Prinzapolka, propiedad de Persibal John Centeno. Fuentes de Inteligencia informaron a la Policía y al Ejército, que allí estaban ocultos unos 30 hombres armados con fusil AK y FAL.

Al llegar, descubrieron a Erick Arturo García, armado con un fusil Ak tratando de huir. Junto con él fueron capturados tres sujetos más. A todos se les hizo la prueba de vapor trece II, y todos tenían rastros de cocaína en sus cuerpos y sus ropas.

El operativo en la región (en Managua se habían allanado dos discotecas en Bello Horizonte, propiedad de “AC”), llevó a las autoridades en Prinzapolka, 20 kilómetros río arriba, en los perímetros de una finca llamada “Yaubrabila”.

En el inmueble estaban escondidos un grupo de entre ocho y diez sujetos. Se ocupó tres rifles (un Ak coreano, un rifle Marling calibre 22, y un rifle Remington modelo 597), sus respectivos cartuchos, y un teléfono satelital tipo GPS, entre otras pruebas materiales. Pero sólo tres individuos se encuentran ahora detenidos.

  • Cuando trasegar droga es una “bendición”

La prosperidad llegó a la aldea en forma de polvo blanco.

A veces venía por su cuenta navegando tranquilita con la espuma del mar, hasta terminar semienterrada en la arena mansa de alguna playa deshabitada.

Otras vece un rugido de avioneta traía la buena nueva de que, en algún lugar de la selva, el oro blanco empaquetado estaba aguardando entre la copa de los árboles, como un fruto del Paraíso al que sólo había que alcanzar y cortar.

Cuando los pescadores confirmaron que también se le podía encontrar en altamar, alistaban sus botes, sus redes y sus pulmones, y se perdían navegando con una triste estela siguiéndoles el rumbo, hasta convertirse en puntitos negros en esa línea infinita que divide el azul del cielo del azul del mar, en busca de una pesca bendecida por Dios.

De acuerdo a autoridades militares esa prosperidad ganó tanta fama en Walpasiksa que algunos comerciantes de Bilwi, cabecera municipal de Puerto Cabezas, se gastaban lo que no tenían para viajar en lancha esos 60 kilómetros hacia el sur, dispuestos a “reventar” sus productos con precios hasta cinco veces superior, gracias al dinero alegre que circulaba en manos de los aldeanos, quienes no conocían la palabra regatear.

Los pagos en efectivo que les daban los narcotraficantes por su silencio, protección y complicidad, le permitía a algunos comunitarios darse los lujos y un estilo de vida envidiable, que para algunos podría resultar, más que curioso, ridículo: ¿Televisores descomunales instalados en el medio de la nada donde no llega ninguna señal?

El comisionado mayor Esteban Guido, Jefe de Investigación de Droga de la Policía Nacional, relata que la “bendición” para muchos de los comunitarios, era “hacerle un vuelo” a los narcos, es decir, una entrega de cargamento de narcóticos hacia el norte rumbo a Honduras, con destino a Estados Unidos.

“Es su mayor anhelo. Uno de los trabajadores de la comunidad tenía dos años de trabajar, y en ese tiempo le dieron sólo una oportunidad de hacer un vuelo, uno solo. Y con esa oportunidad que le dieron compuso su casa, compró un panel solar, un televisor, DVD…”, cuenta Guido, quien antes de seguir detallando comenta: “La verdad es que es difícil medir la dimensión de lo que te estoy diciendo”.

El contacto con los capos de la droga les mostró a algunos comunitarios del litoral caribeño, las escenas de una película donde se veían a sí mismos saliendo de la pobreza y disfrutando de la buena vida, una película que ellos se sintieron capaces de realizar. Y realizaron.

“El jefe tenía camas Indufoam, cuando los comunitarios duermen en tapesco. Entonces, cuando ellos llegaban a hacer la limpieza a la casa, ellos también querían tener su propia cama Indufoam”, dice Guido.

Las indagaciones policiales revelan que actualmente, una persona recibe un pago de 100 dólares si logra transportar un kilo de cocaína desde Costa Rica a Nicaragua. “Imaginate si trasladan 1000 kilos. Saca la cuenta”, dice. La cuenta es cien mil dólares redonditos.

 

  • Autoridades locales fueron la clave

En los registros del Ministerio Público, hasta ahora no existía un caso donde se evidenciara tal nivel de penetración alcanzado por un narcotraficante en una comunidad de la Costa Caribe. Y la muerte de los dos militares durante el enfrentamiento del 8 de diciembre revistió al suceso con de una mayor y alarmante connotación, afirma el fiscal auxiliar Giscard Moraga.

“Se sabe que él (“AC”), de una u otra manera, logró ingresar a esta comunidad, a través de las autoridades, los miembros del Concejo de Ancianos, los jueces comunales, hasta llegar a radicarse”, señala.

“Esta gente está acusada también, los jueces comunales, y miembros del consejo (de ancianos). Lo que manejamos nosotros, es que él llego tirando los dólares a ese lugar”, comenta.

UPI: ¿Se había visto una infraestructura como esta en otra zona de la Costa?

GM: “Yo realmente desconozco eso. Es un primer caso así que se da. Los demás casos que se dan son trasiegos. Pero ya irse a meter a involucrarse de lleno en actividades con pobladores de las comunidades… a mí me consta únicamente este caso”.

UPI: Esta cantidad de personas, y la naturaleza de la función de cada una ¿qué nos dice sobre la complejidad de esta estructura? No son ligas menores.

GM: “No, porque desde el momento en que esta persona llega y penetra a esta comunidad, y cuenta prácticamente con el apoyo de la misma, pues estamos hablando de que es algo fuerte, porque de gratis no se va a llegar a meter. El edificio en el que estaba residiendo era grandísimo. Estamos hablando de millones de dólares, y él estuvo operando allí aproximadamente dos años. Operando significa que había tránsito de droga por ese lugar. Compró armas de fuego y las distribuyó en la zona, para garantizar su seguridad y transportar la droga hacia Honduras. Tenía sus rutas ciegas.

UPI: ¿Es el primer caso de esta magnitud?

GM: “Que se haya hecho público sí, porque realmente, se dio la connotación especial por el enfrentamiento. Vos sabes que ya tocar a las autoridades, es ya otra cosa. Mataron a dos miembros del Ejército, eso hace que se revista de mayor connotación. Quizá en otros lugares, no se si se habrá dado algún caso como este.


Comentarios - 2

Página 1 de 1

  • 1 | Khimaira - 09-04-2010 - 11:11:35h
    uhhhh.... el administrador de Mr. Sponge, jajaja fué sonado ese caso, no sabía que el tipo estaba parido en billetes como para llegar a ser tan importante.

    Y ahora las autoridades policiales lo mencionan en la entrevista como algo insólito, si las autoridades mismas negocian y regulan la narcoáctividad.

    Interesante noticia, lo disfruté
  • 2 | carlos - 08-04-2010 - 13:23:00h
    95 por ciento del dolar estadounidense circulante tiene residuos de cocaína. Pero interesante reportaje, felicidades, Miranda. Buen trabajo.

Página 1 de 1

CAPTCHA ImageRecargar Imagen Código de verificación


Normas de uso:

Estos comentarios están sujetos a moderación.

Tu comentario será publicado en la mayor brevedad posible.



Los más visto en labrujula.com.ni


Los más... en la semana




BLOGS


publicidad



SE COMENTA

  • María Haydée, muchas gracias por tocar este tema... Tu trabajo es bastante sensible al hablar sobre el alcoholismo femenino,...

    Escrito por 'Gaby Benavides' sobre 'Alcoholismo en femenino'
  • Interesante articulo con datos muy curiosos. Uno de los mejores reportajes que he leido ultimamente. Me encanto!!

    Escrito por 'Vanessa' sobre 'Nicaragua: país de donantes de sangre'
  • Dia a dia nos encontramos con nuevos retos, en esto radica la importancia de ver desde una perspectiva neutral, donde los cambios...

    Escrito por 'richard granera' sobre 'Recetas para armar a un bloguero'
  • La Brujula la rompe desde que salio me han gustado todas sus ediciones, y lo de la comida chatarra en parte es culpa de los padres...

    Escrito por 'Spy' sobre 'Comer Sano: sos lo que comés'
  • todo lo natural es lo mejor, no solo las chiverías son comida chatarra, sino todo producto q se encuentra enlatado, empacado, etc,...

    Escrito por 'Jeff' sobre 'Comer Sano: sos lo que comés'
  • Te felicito, por el trabajo realizado. en lo personal creo que nos falta mucho camino por recorrer, y mas que promover el uso de...

    Escrito por 'Marvin' sobre 'Buscando un método anticonceptivo'
  • Hola la Asociacion Comunitaria para El Desarrollo Integral Maya ACDIM Buscando Becas para 10 estudiante Basico

    Escrito por 'oswaldo laj ' sobre 'Becas, becas y más becas'
  • Amiga o amigo, ¿Qué tal? Agradezco tu comentario y que te hayas tomado el tiempo para leer el reportaje, que bueno que...

    Escrito por 'Gaby' sobre 'Buscando un método anticonceptivo'
  • Es impresionante como si hay talento en Nicaragua, estos premios vienen a abrir brecha en la carrera artistica de cada uno de ellos,...

    Escrito por 'Oscar' sobre 'Entregan premios a la música nicaragüense'
  • buno yo opino de que los libros de ven ser super por que son las mentes mas _gran diosas mentes de la vida

    Escrito por 'michelle' sobre 'Libros: La dramática vida de Rubén Darío '
  • Camilo Brenes ha inscrito clases que nunca termina. Las inscribe, se presenta una vez y nunca las termina. Estudia diseño...

    Escrito por 'Alejandra' sobre 'Jóvenes seducidos por el Poder'
  • Sigan adelnte chicos y que Dios les bendiga

    Escrito por 'carlos' sobre 'Voces Unidas para hacerse oir'
  • Me gustó mucho saber que te tomaste tiempo para poder cambiar la perspectiva del panorama sexual en los adolecentes, pero esto...

    Escrito por 'A. Baldizon' sobre 'Buscando un método anticonceptivo'
  • Amo tus crónicas Yader. Siempre me encanta tu forma de escribir. Definitivamente sentí que viaje a Alemania gracias a tu escrito....

    Escrito por 'Melissa' sobre 'La Brújula en Alemania (Der Kompass in Deutschland)'
  • barbaro que una mujer se la del mando en carazo felicidades muchachos y estimen a es compañera

    Escrito por 'hyuberr corea' sobre 'Jóvenes seducidos por el Poder'
  • ta bonito, pero a mi me encanta !!!!Emila Persola!!!! dan risas su articulos, pero a la vez invitan a la reflexión.........

    Escrito por 'Rebeca' sobre 'La Brújula en Alemania (Der Kompass in Deutschland)'
  • Siempre a la orden!

    Escrito por 'Carlos' sobre 'Una ciudad mestiza (Eine multikulturelle Stadt)'
  • Hola James, Pero que gusto saber que hasta Perú se han colado mis palabras, gracias por los buenos deseos, te cuento que mis hijos...

    Escrito por 'Yolanda Rossman' sobre 'Yolanda Rossman Tejada: "seducida por la palabra"'
  • Assalamo alaikom soy musulman de origen me llamo ABDELKARIM , es una surprisa para me saber todo eso sobre el islam en Nicaragua,...

    Escrito por 'abdelkarim' sobre 'Ser musulmán en Nicaragua'
  • Bluefields.. algunos de los hoteles mas visitados en la ciudad mas antigua de Nicaragua. Fotos de la ciudad....

    Escrito por 'lily' sobre 'Los blogs de Nicaragua'


CLAVES/TAGS