¿Es la crisis de los periódicos algo que debería importarte?
Fue en 1787 que Thomas Jefferson escribió eso de “si me viera obligado a decidir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en preferir lo último”.
Es tal vez una de las formulaciones más poderosas en defensa de la libertad de prensa, pero pertenece a una época en la que los periódicos eran los únicos medios de comunicación social disponibles.
¿Escribiría Jefferson exactamente lo mismo en esta época en la que existen la radio, la televisión y la Internet? ¿Les asignaría a los periódicos un lugar y tratamiento preferentes?
Probablemente no. En cualquier caso, en lugar de “periódicos” tal vez diría “medios de comunicación”, o “periodistas”, sin diferenciar entre los que se dedican al periodismo escrito, radial o televisivo.
Después de todo, lo que Jefferson pretendía enfatizar era la importancia de una ciudadanía informada para el correcto funcionamiento de una democracia, así como la necesidad de evitar que el poder constituido pudiera restringir la libre circulación de información, ideas y opiniones.
Que la información, ideas u opiniones viajen en papel, a través de ondas electromagnéticas o como bits, sería, en ese sentido, lo de menos.

Y sin embargo, siempre existe la posibilidad de que Jefferson reconociera en los periódicos características particulares que los hicieran especialmente estratégicos para la democracia.
No se trata únicamente de su apuesta por la palabra escrita como una forma de comunicación esencialmente diferente a la comunicación oral o el lenguaje audiovisual de la radio y la televisión.
Aunque eso también importa.
Efectivamente, los periódicos tienen una relación especial con la democracia, porque las democracias necesitan lectores.
Después de todo, la lectura es la base del pensamiento abstracto, ese que permite diferenciar entre la razón y los sentimientos y por consiguiente actuar con la cabeza, y no con el corazón (o el hígado).
También usamos palabras, y no imágenes, para poder comunicar ideas complejas, para establecer relaciones de causa y efecto.
Y necesitamos escribirlas para protegerlas de las trampas de la memoria, para poder aprovechar la historia.
Pero la relación particular entre periódicos y democracia también tiene que ver, sobre todo, con el interés de los primeros en la “cosa pública”; es decir, en los asuntos que nos atañen a todos en cuanto miembros de una comunidad.
Porque, después de todo, la palabra escrita no es ajena a la Internet.
Mientras, si bien es cierto que la radio y la televisión también pueden mostrase interesados en los “asuntos públicos”, para ellos el periodismo es solamente una opción.
Efectivamente, la radio y la televisión pueden sobrevivir —y de hecho, muchas estaciones sobreviven— con otro tipo de oferta: música, películas, concursos, etc.
Y en ausencia de un marco regulatorio efectivo u otros incentivos, la radio y la televisión hasta pueden llegar a ver el periodismo como un mal necesario. En el mejor de los casos.
Darles la espalda a los asuntos públicos, sin embargo, no es una opción para los periódicos.
El periodismo que pueden practicar puede ser bueno o malo, independiente o subordinado a interese particulares, pero constituye su razón de ser.
Y, cuando hacen las cosas bien, los periódicos mantienen a gobiernos y empresarios bajo estrecha vigilancia y definen la agenda para el resto de las organizaciones noticiosas.
En el caso nicaragüense, por ejemplo, mientras el promedio de temas abordados por los noticieros televisivos en cada edición es de 19, para los periódicos es de 86.
Y, con algunas honrosas excepciones, el grueso del periodismo investigativo que se practica en el país se hace en los periódicos y no en la radio ni en la televisión.
Es por ese tipo de cosas que el futuro de los periódicos importa. Aunque no nos referimos aquí tanto al futuro de las hojas de papel como al del concepto que está detrás.
Al de la idea de algo o alguien dedicando recursos y esfuerzo a la tarea de fiscalizar a los poderosos, de interesarnos en lo que sucede en el país y el mundo, de intentar contarnos y explicarnos día a día la realidad.
Lea también
Librexpresión
Paso de Cebra
La Brújula TV
Fútbol en letras
Desde mi ventana
Bitácora
Cultura Digital
Desde la Redacción

SE COMENTA
Escrito por 'ccc' sobre 'La bestia de los migrantes'
Escrito por 'Christopher Ramírez' sobre 'Las 12 Películas más esperadas para el 2012'
Escrito por 'carlos luis martinez' sobre 'La Vida de los Otros, una película que retrata a la Stasi'
Escrito por 'Iván Cruz Piña' sobre 'Ser ateo en Nicaragua'
Escrito por 'Iván Cruz Piña' sobre 'Ser ateo en Nicaragua'
Escrito por 'Ivan alain castañeda ruiz ' sobre 'Historias de becados: "Estudiar, viajar y crecer"'
Escrito por 'Gerardo Huerta' sobre 'Ser ateo en Nicaragua'
Escrito por 'matias' sobre 'En Argentina el "maradonismo" ya es una religión'
Escrito por 'Jazmín' sobre '¿Amor!'
Escrito por 'Diana' sobre 'Salvando a las tortugas'
Escrito por 'BOSCO' sobre '¿En qué universidad estudiar?'
Escrito por 'Alvaro Matilde' sobre 'Minuto a minuto de las elecciones municipales'
Escrito por 'Eddy Ferrey ' sobre 'Minuto a minuto de las elecciones municipales'
Escrito por 'francisco jose garay' sobre 'Minuto a minuto de las elecciones municipales'
Escrito por 'Angela Matilde' sobre '¿Dónde está el trabajo?'
Escrito por 'natalia duarte' sobre '¿Cuánto dura el amor?'
Escrito por 'Mario Garcia Romero' sobre '2009: ¿Año 30 de la Revolución?'
Escrito por 'Roberto Bermudez' sobre '¿Es posible rescatarlas todas?'
Escrito por 'Darling Moreno' sobre 'Salvando a las tortugas'
Escrito por 'Cristopher Wallace' sobre 'Salvando a las tortugas'