En Nicaragua, los límites de velocidad rara vez son respetados, ciertas señales de tránsito - como los cruces peatonales - parecieran inexistentes, y la cantidad de personas que cada fin se semana conducen bajo la influencia del alcohol es preocupante.
Durante mucho tiempo, parecía que los nicaragüenses jamás iban a acostumbrarse a ocupar el cinturón de seguridad.
Las campañas educativas y de concientización no lograban institucionalizar la práctica, y choferes y pasajeros se justificaban con todo tipo de excusas: "Aquí hace demasiado calor para eso", decían unos. "Es que me arruga la camisa", decían otros.

También se argumentaba que el parque vehicular de Nicaragua no prestaba las condiciones, que los carros eran demasiado viejos... y otras excusas por el estilo.
En fin, a pesar de la probada efectividad del cinturón para prevenir lesiones o muertes en caso de accidente, no emplear este sencillo dispositivo parecía una seña de identidad nacional.
Hasta que con la reforma de la Ley de Tránsito del 2003 su uso se volvió obligatorio y la Policía Nacional empezó a multar.
Seis años después, todo parece indicar que la mayoría de los choferes se acostumbró a ocupar el cinturón de seguridad.
En un breve recorrido por las cales de Managua pudimos constatar que aproximadamente nueve de cada diez choferes manejaban con el cinturón puesto.
Y parece que la mayor parte de los pasajeros que viajan en el asiento delantero (tal vez exceptuando a los que van en taxi) también se han acostumbrado a cumplir el artículo 37 de la Ley 431.
Otras disposiciones de la Ley, sin embargo, no han corrido con la misma suerte.
Los límites de velocidad rara vez son respetados; ciertas señales de tránsito - como los cruces peatonales - parecieran inexistentes; y la cantidad de personas que cada fin se semana conducen bajo la influencia del alcohol es preocupante.
Tal vez si la Policía fuera más estricta a la hora de atrapar y castigar a los infractores la realidad fuera diferente.
Pero con poco menos de un agente de tránsito por cada 1,174 vehículos y medios probatorios limitados, sería más que injusto echarle la culpa de estos comportamientos a la Policía.
Por supuesto, las autoridades de tránsito tienen un importantísimo rol que jugar. Pero los choferes, y la sociedad en general, también tienen que asumir sus propias responsabilidades.
Te recordamos algunas de ellas.
1. Si bebés, no manejés
No es causalidad que, en el 2008, más de la mitad de los muertos en accidentes de tránsito se produjeran los días domingo (115), sábado (104) y viernes (71); días en los que también aumenta el consumo de alcohol. Está más que conducir bajo la influencia del alcohol aumenta grandemente las posibilidades de verse involucrado en algún accidente, así como la gravedad de los mismos.
Y no creas eso de que "borracho manejo mejor, porque voy más despacio y pongo más atención". El alcohol afecta los reflejos y la coordinación motora, lo que hacen que un conductor borracho sea una amenaza tanto para él mismo, como para otros conductores o peatones inocentes.
Por eso, si estás manejando, tenés la responsabilidad legal de no excederte del límite legal - calcula, como máximo, un trago por hora - y la responsabilidad moral de no beber del todo. Pero también la de no estimular ni permitir que otros manejen borrachos.
Ofrecete para servir de conductor designado o arreglá previamente medios alternativos de transporte para vos y tus amigos. Y tené especial cuidado cuando te toque manejar de noche los fines de semana. No queremos que seas parte de las estadísticas.
2. Aprendé a usar las rotondas
Los cinco lugares dónde se registran más accidentes en Managua son, en ese orden, las rotondas de Metrocentro, Colonia del Periodista, La Centroamérica, Santo Domingo y Jean Paul Genie. La rotonda El Güegüense está en séptimo lugar, y la de Bello Horizonte en noveno.
Así que no estaría de más que repasaras las reglas para el uso de las mismas: asegurate que llegás a la rotonda en el carril adecuado según tu punto de salida, no cambiés de carril una vez que estás dentro e indicá tu salida con el "pide vía".

3. Conservá tu carril
La principal causa de accidentes en todo el país es no guardar la distancia. Pero inmediatamente después viene la "invasión de carril" y esta infracción es además la tercera causa de muertes y la primera causa de lesionados por accidentes de tránsito a nivel nacional. Así que no es una mala idea acostumbrarse a manejar por el carril derecho, ocupar el izquierdo sólo para aventajar, y hacer esta última maniobra con todas las precauciones del caso.
Ocupá tus retrovisores, tené cuidado con tu "punto ciego" y señalizá con tiempo. Y, por supuesto, no aventajés cuando hay línea continua. Si además de todo esto, guardás la distancia, las posibilidades de que vos causés un accidente van a disminuir un montón.
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